La perspectiva Futurista
Francisco Ribera fue un sacerdote jesuita que propuso la perspectiva futurista que la mayoría de los evangélicos creen hoy en día. Esta fue rechazada por los reformadores, pero a través de John Nelson Darby y C. I. Scofield, se extendió rápidamente a lo largo del siglo XX en Estados Unidos. Esto se debe en parte a la Biblia de Referencia Scofield. Scofield insertó estas perspectivas futuristas en las notas de comentario de su Biblia de estudio, que fueron utilizadas por seminarios evangélicos de todo Estados Unidos. El Seminario Teológico de Dallas, del que surgieron maestros como David Jeremiah y Hal Lindsey, fue uno de los seminarios líderes en proponer las teologías dispensacionalista y futurista.
En la mayoría de los casos, los cristianos evangélicos se dejan llevar ciegamente por esta perspectiva como la única forma de interpretar las Escrituras al considerar el fin de los tiempos, a pesar de ser una perspectiva relativamente nueva. Esto alimenta la política de Estados Unidos con el estado-nación de Israel.
Debido a estas interpretaciones futuristas, muchos esperan la construcción de un tercer templo en Israel. El evangelista John Hagee ha utilizado la visión futurista de la profecía del fin de los tiempos para unir a los evangélicos con la agenda política de los Estados Unidos e Israel. Puede que todo esto tenga buenas intenciones, pero es importante saber que la fuente, en última instancia, proviene de un sacerdote jesuita y de un abogado convertido en teólogo, concretamente de C.I. Scofield.
La gran mayoría Interpreta LITERALMENTE el libro de Apocalipsis, siendo un libro de símbolos y figuras proféticas, de esta manera nulifican el poder de la palabra de Dios por errores como este que solo magnifican el tropezón:
“El río Éufrates se seca para dar paso a los reyes del Oriente. (La traducción literal al griego es «de la dirección de la salida del sol»). Apocalipsis 16:12 adquiere entonces un significado profundo y poderoso: Cuando el diablo intenta destruir al pueblo de Dios con un decreto de muerte universal, Dios responde imponiendo una amenaza aún más mortal sobre el diablo y sus fuerzas militares. El «secado del gran río Éufrates» significa que Dios mismo ha cruzado el río y avanza visiblemente para rescatar a su pueblo de la destrucción en todo el mundo”.
Israel según la carne e Israel según el Espíritu.
Esta persona asume sin ningún entendimiento bíblico, que el pueblo de Dios es Israel o los judíos/edomitas de hoy en día; luego afirma que Dios rescatará a su pueblo (judíos/edomitas) no convertidos.
Como resultado, la iglesia se encuentra confusa y, en muchos casos, termina apoyando —consciente o inconscientemente— al sistema babilónico que Dios mismo está juzgando.
Jeremías 51:6-7,
6 Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago. 7 Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones.
En su confusión, algunos creyentes demonizan a “los reyes del oriente” (Apocalipsis 16:12) como si fueran enemigos irreconciliables de Dios, interpretando su papel profético de forma opuesta a lo que muestran las Escrituras. Además, muchos defienden ciegamente al Estado moderno de Israel, identificándolo erróneamente con el Israel bíblico, sin considerar que la Biblia distingue claramente entre Israel según la carne e Israel según el Espíritu.
Romanos 9:6-8,
6 No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, 7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. 8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.
Gálatas 6:16,
16 Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.
Esta confusión teológica lleva a la iglesia apostata a alinearse con intereses políticos y militares que no representan el Reino de Dios. Muchos integrantes del gabinete de la presidencia y especialmente consejeros presidenciales, están siendo vistos como profetas babilonios que luchan por mantener la hegemonía global sin considerar la equidad y justicia. Apocalipsis 16 muestra que están luchando contra Dios mismo. Esta es una batalla que no pueden ganar.
De igual manera, los sionistas, consejeros y personajes de influencia en la casa presidencial en Estados Unidos, apoyados por gran parte del cristianismo evangélico, intentan luchar contra el ejército de Dios, al que Él ha ordenado destruir el estado sionista.
Isaías 29:2-3,
2 Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel.
3 Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes.
Ariel es un nombre de origen hebreo (אריאל) que significa “León de Dios” o “Altar de Dios”. En la Biblia, se refiere a Jerusalén.
En su afán por salvar a Jerusalén, se oponen al veredicto divino en Jeremías 19:10-11, que decretó que la ciudad sería destruida «como se rompe una vasija de alfarero, que ya no se puede reparar».
10 Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo, 11 y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar más; y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar.
¿No tendrá importancia Israel en los últimos días?
Dado que “Babilonia” aparece en el libro de Apocalipsis, ¿dónde está Israel en ese libro?
Israel es la entidad en la que se centra prácticamente toda la Biblia.
El pacto comienza en Génesis 12:1-3 con Abraham:
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
Me pregunto: ¿qué nación o pueblo ha sido bendición a todas las familias de la tierra? Nunca los judíos han sido bendición para las demás naciones. Al contrario, veamos las palabras de la boca del profeta Jeremías dando un aviso:
Jeremías 26:6,18;
6 yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra.
18 Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque.
Esta promesa de Dios se amplía más adelante, donde Dios le asegura a Abraham una descendencia incontable como el polvo de la tierra y una tierra para siempre. La tierra o ciudad que anhelaba Abraham no era en sí una lugar o territorio como muchos sugieren, era solo un tipo y figura de lo venidero. Abraham, esperaba la ciudad que tiene fundamentos, Jerusalén la celestial, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Hebreos 11:9-10,
9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Génesis 13:14-16,
14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.
Isaac trasfiere la bendición a Jacob, y luego se confirma que “todas las familias de la tierra serían benditas en su simiente”.
Génesis 27:27-29,
27 Y él se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, y dijo: Mira, el olor de mi hijo, como el olor del campo que el SEÑOR ha bendecido.
28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto. 29 Sírvante pueblos, y naciones se inclinen a ti: Sé señor de tus hermanos, e inclínense a ti los hijos de tu madre; malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren.
Esta promesa/bendición es hecha a Jacob-Israel, por lo tanto, a las doce tribus de Israel y a sus descendientes, NO a los judíos/edomitas.
Génesis 28:14,
14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.
Estas promesas no son solamente espirituales: incluyen elementos geográficos, poblacionales, económicos y de influencia global. De hecho, hoy podemos observar que pueblos y naciones descendientes de Abraham, directa o indirectamente, han tenido un impacto cultural, económico, científico y político sin paralelo.
Esto implica o afirma claramente que habrá grandes poblaciones, grandes extensiones de tierra que se extenderán por todos los rincones de la Tierra, buenas ubicaciones geográficas, climas agradables, suelos fértiles, abundantes recursos minerales y que los descendientes de Abraham serán una bendición física y espiritual para todas las naciones.
En las profecías del Antiguo Testamento, Israel es casi siempre el tema central
Isaías 2:1-3,
1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.
2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. 3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
Esta es sin duda alguna, Sion de profecía bíblica. Un monte, significa una nación como en muchos otros lugares en la biblia, en este pasaje se refiere a la casa del Dios de Jacob. Porque de Sion (profética) saldrá la ley, entendamos que la ley no ha sido anulada, si no el aspecto ceremonial de la ley como dicho por Jesús… y de Jerusalén (Jerusalén celestial) la palabra de Jehová.
Miqueas 4:1-2,
1 Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. 2 Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
Esta profecía también aparece en Isaías 2:2-4, como hemos visto, casi con las mismas palabras. Dado que Miqueas e Isaías fueron profetas contemporáneos (ambos sirviendo durante el reinado de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá; cf. Miqueas 1:1; Isaías 1:1), es muy probable que se conocieran personalmente y que leyeran los escritos del otro. No se sabe con certeza quién tomó prestado de quién, pero lo que sí está claro es que el mensaje era tan importante que el Espíritu Santo lo inspiró dos veces en la Escritura, enfatizando su relevancia para el plan de Dios.
Cuando Miqueas menciona “el monte de la casa del Señor”, se está refiriendo al Monte del Templo en Jerusalén.
2 Crónicas 3:1,
1 Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo.
La expresión “será establecido sobre los montes” indica que ocupará una posición de supremacía, prestigio y centralidad espiritual para todas las naciones.
Salmo 48:1-2,
1 Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado
En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra,
Es el monte de Sion, a los lados del norte,
La ciudad del gran Rey.
Sin embargo, la visión va más allá del Israel étnico: la profecía anticipa un tiempo en que la Palabra de Dios será proclamada a todas las naciones (Mateo 28:19-20).
Esto conecta con las palabras de Isaías, donde el Señor declara que su casa será “Casa de Oración para todos los pueblos”, acogiendo no solo a Israel, sino también a los extranjeros que se unan a Él.
Isaías 56:6-8,
6 Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, 7 yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. 8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.
En el Antiguo Testamento, los profetas no siempre diferencian claramente entre la Jerusalén terrenal y la Jerusalén celestial. Para entender esa distinción, debemos acudir al Nuevo Testamento. El hebreo de “Jerusalén” termina en -ayim, una forma dual que sugiere la existencia de dos realidades, dos Jerusalén: la ciudad terrenal y la ciudad celestial.
El apóstol Pablo en su carta a los Gálatas identifica estas dos ciudades como símbolos de los dos pactos: la terrenal (Agar), vinculada a la esclavitud, y la celestial (Sara), madre de todos los creyentes.
Gálatas 4:25-26,
25 Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 26 Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.
La ciudad terrenal (la Jerusalén actual) no puede engendrar “hijos de la promesa” como Isaac; su destino, según Gálatas 4:30, es ser expulsada.
30 Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.
Dios no planea reformar la Jerusalén terrenal para que sea la capital del Reino eterno. El mismo principio se aplica a nuestra naturaleza humana:
1 Corintios 15:50,
50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
Nuestra carne, heredada de Adán, fue sentenciada a muerte desde la caída, y solo la muerte y resurrección en Cristo pueden llevarnos a la vida del Reino.
Romanos 5:12,
12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Romanos 6:4-5,
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
Esto plantea una pregunta importante: cuando Miqueas habla de Jerusalén, ¿se refiere a la ciudad terrenal bajo el Antiguo Pacto o a la ciudad celestial del Nuevo Pacto? ¿Gobernará Cristo desde un templo físico con sacrificios de animales y sacerdotes levíticos? El Nuevo Testamento responde con firmeza: NO. El Reino de Dios no retrocede hacia los rituales del Antiguo Pacto.
Hebreos 8:13,
13 Cuando Él dijo: Un nuevo pacto, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer.
El Reino de Dios avanza hacia la plenitud de Cristo como único Sumo Sacerdote y único Mediador:
Hebreos 7:23-27,
23 Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar, 24 pero Él conserva su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre. 25 Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.
26 Porque convenía que tuviéramos tal Sumo Sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos, 27 que no necesita, como aquellos sumos
sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo.
1 Timoteo 2:5,
5 Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,
Juan 1:14,
Según la visión profética, en la era del Reino las naciones acudirán a recibir instrucción del Señor, no de un sistema ritual antiguo, sino de la enseñanza de Cristo, la Palabra viva:
14 Y aquella Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros; (y vimos su gloria,) gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Él mismo será el Juez justo que resolverá disputas y traerá paz duradera;
Juan 5:22-23,
22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, 23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
