Su Fundamento

El Cuerpo de Cristo – Parte 4


El Propósito de la Diversidad

La razón de esta diversidad es clara:

Edificación del Cuerpo: Todos los dones y funciones están dados para construir, fortalecer y madurar la iglesia (Efesios 4:12).

Gloria de Dios: A través de la manifestación de estos dones, Dios es glorificado, ya que es Su poder obrando a través de Sus siervos.

Cumplimiento de la Gran Comisión: Diferentes dones son necesarios para alcanzar a diferentes personas y para llevar el evangelio del Reino de maneras diversas.

Comprender esto nos libera de la envidia y la comparación, y nos anima a buscar nuestro lugar y función únicos dentro del Cuerpo de Cristo, sabiendo que somos valiosos y necesarios, no importa cuán “grande” o “pequeño” parezca nuestro rol.

1 Corintios 12:12,

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también (El) Cristo.

Romanos 12:4-5,

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”.

1 Corintios 10:17,

“Siendo un solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan”.

1 Corintios 12:27,

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”.

Colosenses 1:18,

“y el es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia”.

El apóstol Pablo les dice a los electos en Corinto:

1 Corintios 12:13,

“Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo”.

Así queda firmemente establecido: el cuerpo de Cristo no se completa solo por la sangre derramada de Cristo, ni únicamente por el bautismo en agua, sino por el llamado divino que continúa en la elección soberana de Dios, manifestada a través del Bautismo en el Espíritu Santo. 

Juan 3:5, 

5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Hechos 1:5,

5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Es por este bautismo espiritual que los llamados llegan a ser hechos partícipes del cuerpo viviente de Cristo, co-miembros del Ungido, unidos no por rituales externos, sino por la vida misma del Espíritu que mora en ellos .

1 Corintios 12:13,

13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Pero también es cierto —y debe decirse con temor y temblor—que aquellos que han sido llamados pueden ser rechazados, si no siguen al Señor Jesús con fidelidad, con perseverancia hasta el fin del camino.

Hebreos 3:14; 

14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,

Lucas 6:46,

46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, ¿y no hacéis lo que digo?

Mateo 24:13,

13 Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

Porque no basta comenzar en el Espíritu; es necesario correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.

Hebreos 12:1-2,

1Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador (perfeccionador) de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.

Un solo cuerpo, un solo Cristo: la plenitud del Ungido

1 Corintios 12:12,

“Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es el Cristo.”

La frase “el Cristo” (griego: ho Christos) no se refiere exclusivamente a Jesús como individuo, sino a la totalidad del Cristo corporativo: Cristo la Cabeza y Su Iglesia como Su cuerpo.

Efesios 1:22-23,

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. 

Esta es una verdad profunda y poderosa: Jesús es el Ungido, sí, pero Él ha sido constituido Cabeza de un cuerpo viviente formado por muchos miembros —hombres y mujeres redimidos, santificados y ungidos por el mismo Espíritu que moró en Él.

Romanos 8:11,

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Como enseña el apóstol Pablo, “el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios; el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”.

2 Corintios 1:21-22,

21 Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó 22 y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió.(Nueva Traducción Viviente)

Dios mismo es quien unge, sella y anticipa la plenitud de Su obra en nosotros al darnos las “arras” (la garantía, la primera parte) del Espíritu Santo, como promesa de la herencia futura.

Efesios 1:13-14,

13 Y ahora ustedes, los gentiles, también han oído la verdad, la Buena Noticia de que Dios los salva. Además, cuando creyeron en Cristo, Dios los identificó como suyos al darles el Espíritu Santo, el cual había prometido tiempo atrás. 14 El Espíritu es la garantía que tenemos de parte de Dios de que nos dará la herencia que nos prometió y de que nos ha comprado para que seamos su pueblo. Dios hizo todo esto para que nosotros le diéramos gloria y alabanza. (NTV)

Este ungimiento no es solo simbólico o doctrinal; es la evidencia activa de que Dios ha elegido, llamado y separado a ciertos creyentes para un propósito mayor: ser parte del cuerpo ungido de Cristo, cooperando con Él en la obra del Reino. Pero este llamado implica también una vida de entrega, fidelidad y victoria espiritual. Jesús mismo dijo: “El que persevere hasta el fin, ése será salvo” (Mateo 24:13).

Por eso, los que son verdaderamente de Cristo serán conocidos no solo por su fe inicial, sino por su perseverancia hasta el final, por su obediencia diaria, y por vivir como “más que vencedores”.

Romanos 8:37,

37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 

Estos son los que, en el día de su venida, estarán hallados dignos de compartir Su gloria, siendo recogidos como la primicia de la cosecha para el Padre.

Santiago 1:18,

18 El, de su voluntad nos ha engendrado por la Palabra de verdad, para que seamos las primicias de sus criaturas.

Apocalipsis 14:4,

4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

Entonces, reinarán con Él por mil años, no como espectadores, sino como colaboradores en el propósito divino: llevar a Israel y al mundo a la plenitud del plan eterno de Dios.

Apocalipsis 20:6,

6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

Llamados a ser vencedores (Apocalipsis 2:7; 11; 17).

7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Peligro de ser desechado

Pablo mismo temía ser descalificado:

26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. 

1 Corintios 9:27,

No eliminado en el sentido que perdería su salvación, si no en el aspecto de no ser parte de esa compañía de ungidos en la Primera Resurrección.

Esos que fueran hallados fieles, merecedores de ese honor de reinar y participar de la PRIMERA RESURRECCIÓN, tendrán un mayor privilegio que esos del resto de los miembros del reino, habiendo sido llamados para HEREDAR el Reino viniendo a ser “HIJOS DE DIOS, hijos de la (PRIMERA LA RESURRECCION)”.

Lucas 20:35-36,  

“mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya mas morir, pues son iguales a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la Resurrección”. 

Romanos 8:17,  

“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo”.

Esos que en “AQUEL DÍA”, a la venida del Señor, sean encontrados merecedores y elegidos, y estos yo creo, estarán en una compañía muy limitada, por la grandeza de su fe y servicio.

Filipenses 3:20-21, 9-14;

20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. 12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 

2 Timoteo 4:7-8,  

“Me esta guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, Juez justo, en aquel día”.

Esos llamados, escogidos sin duda alguna, serán honrados y dignos de alcanzar esta herencia.

Ellos serán indiscutiblemente manifestados y revelados como: EL TEMPLO DEL DIOS VIVIENTE.

2 Corintios 6:16-18,  

“Porque vosotros sois el Templo del Dios viviente, como Dios dijo:

Habitare y andaré entre ellos, y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

El apóstol Pablo, esperando y deseando la edad del Reino y sabiendo por revelación, que seriamos probados, entrenados, continúa y dice: 

1 Corintios 6:15-19,  

“O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, ¿y que no sois vuestros?

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