Su Fundamento

Somos hechura suya: creados por Dios y para Dios (Parte 2)

La soberanía de Dios y el proceso de la creación espiritual

La soberanía divina constituye uno de los fundamentos más sólidos de la teología bíblica. Afirmar que Dios es soberano no significa solamente que posee poder, sino que ejercita activamente su gobierno sobre toda la realidad creada. No existe acontecimiento, grande o pequeño, que escape a su providencia.

Salmo 115:3,

3 Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho.

Isaías 46:10,

10 “Yo anuncio lo porvenir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no ha sido hecho. Digo: ‘Mi plan se realizará, y haré todo lo que quiero’.

En contraste, la modernidad exalta la autonomía humana como valor supremo. El individuo se percibe como arquitecto de su destino. Sin embargo, esta visión choca frontalmente con la revelación bíblica, que presenta al hombre como criatura dependiente.

Agustín escribió: “La voluntad humana es libre, pero solo cuando es liberada por la gracia.”

Definición teológica de soberanía

En teología sistemática, soberanía implica:

Autoridad suprema – Dios no recibe autoridad de nadie.

Gobierno absoluto – Su dominio abarca cielo y tierra.

Independencia existente – Dios no depende de causas externas.

Daniel 4:35,

35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada. Él hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: ‘¿Qué haces?’.

Todas las cosas son de Dios

1 Corintios 8:66,

66 para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Pablo no dice: “Las cosas buenas son de Dios”.  Sino: “Todas las cosas son de Dios.”

Lamentaciones 3:37–38,

37 ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?

38 ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?

Juan Calvino comenta: “Dios gobierna el mundo no como espectador, sino como director activo de cada evento.”

Interpretación de Efesios 1:11

“En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.”

El verbo griego energeō (ἐνεργέω) significa operar eficazmente, no simplemente influir. Pablo afirma que Dios ejecuta activamente su voluntad en todo y en todos.

El sustantivo boulē (βουλή) se refiere a consejo eterno, no a decisiones improvisadas. Dios no reacciona a la historia, simplemente es soberano y la dirige.

El proceso creativo iniciado en Génesis

Génesis 1:26,

26 Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra”.

La creación no concluyó en Adán. Génesis inaugura un proceso que culmina en Cristo y se consuma escatológicamente.

1 Corintios 15:45,

45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.

Colosenses 1:15,

15 Él es la imagen del Dios invisible; el primogénito de toda la creación.

Cristo como prototipo de la humanidad restaurada

Cristo: El segundo Adán

Romanos 5:12, 15, 17-18, 19-21;

12 Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre, y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

15 Pero el don no es como la ofensa. Porque si por la ofensa de aquel uno murieron muchos, cuánto más abundaron para muchos la gracia de Dios y la dádiva por la gracia de un solo hombre: Jesucristo.

17 Porque si por la ofensa de uno reinó la muerte por aquel uno, cuánto más reinarán en vida los que reciben la abundancia de su gracia y la dádiva de la justicia mediante aquel uno: Jesucristo.

18 Así que, como la ofensa de uno alcanzó a todos los hombres para la condenación, así también la justicia realizada por uno alcanzó a todos los hombres para la justificación de vida.

19 Porque como por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno muchos serán constituidos justos. 20 La ley entró para agrandar la ofensa, pero en cuanto se agrandó el pecado sobreabundó la gracia 21 para que, así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.

La imagen perfecta de Dios

Colosenses 1:15,

15 Él es la imagen del Dios invisible; el primogénito de toda la creación.

El modelo de la nueva humanidad

Romanos 8:29,

29 Sabemos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

“Para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo.”

Atanasio afirmó: “Cristo se hizo lo que somos para hacernos lo que Él es.”

El hombre como obra inconclusa

Oseas 7:8,

8 “Efraín se mezcla con los pueblos; Efraín es como una torta a la cual no se le ha dado la vuelta.

La versión Dios Habla Hoy lo rinde de esta manera:

Efraín se ha mezclado con otros pueblos. Efraín es como una torta cocida solamente, por un lado.

Israel se ha vuelto como una torta cocida solo por un lado y cruda por el otro: incompleta, sin firmeza, sin sustancia. Al apartarse de Dios, ha buscado seguridad en otras naciones, confiando más en los hombres que en su Creador. Sin darse cuenta, ha quedado atrapada bajo el dominio de aquellos en quienes puso su esperanza.

Dios, en su amor y justicia, ha permitido que esto ocurra como una disciplina para llamar a su pueblo al arrepentimiento. Pero el orgullo ha endurecido sus corazones, y se niegan a reconocer su error. No quieren volver a Él, aunque Él los espera con brazos abiertos.

En su desesperación, buscan refugio en alianzas humanas, hoy con unos, mañana con otros. Sin embargo, el Señor ve estas decisiones como una rebelión contra su cuidado y su voluntad. Aquello que pensaron que los salvaría será, tristemente, la causa de su caída.

Este pasaje nos recuerda que toda confianza puesta fuera de Dios termina defraudándonos, y que solo en Él encontramos verdadera seguridad y paz.

¿Y qué puede esperarse de una obra a medio terminar?

Salmo 103:14,

14 Él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.

El hombre como obra incompleta

El hombre natural está en un estado incompleto: crudo y parcialmente formado. Solo Dios puede completar la obra, mediante su Espíritu y a través de Cristo.

Agustín afirma: “El hombre es barro, y solo la gracia lo vuelve vaso útil y perfecto.”

Agustín escribió: “Somos peregrinos en proceso de sanidad.”

El hombre natural está crudo, parcial y espiritualmente inmaduro. Solo Dios puede terminar la obra iniciada, moldeando el carácter, restaurando la voluntad y perfeccionando la imagen de Cristo en nosotros.

El sufrimiento como herramienta divina

Hebreos 2:10,

10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

El sufrimiento no es castigo sino instrumento formativo. Dios moldea carácter mediante pruebas.

Calvino afirma: “Dios pule sus joyas con el cincel del sufrimiento.”

Cristo como primer fruto y modelo

La carta a los hebreos establece que Cristo, por medio de sufrimientos, fue perfeccionado para traer salvación:

Hebreos 5:9,

9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

Soberanía y responsabilidad humana

Filipenses 2:12–13 presenta el misterio:

12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

El hombre actúa, pero Dios capacita. No es contradicción, sino cooperación subordinada. El hombre es coadjutor, pero la obra y perfección dependen de Dios:

2 Timoteo 2:21,

21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

2 Corintios 7:1 (NVI),

1 Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.

1 Corintios 3:9,

9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

El profeta Isaías enfatiza la capacidad divina de Dios para corregir y perfeccionar, aun cuando el hombre fracasa.

Isaías 44:24-25,

24 Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; 25 que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.

La creación espiritual será completada.

Cristo, las primicias, luego el resto de la humanidad será transformado en el orden y tiempo que Dios determinó.

Efesios 4:13,

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

El orden de la resurrección de los muertos:

1 Corintios 15:23, 28;

23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

Orden: Strongs #5001- tagma: “lo que ha sido dispuesto, compañía, cosa puesta en orden, un cuerpo grupo de soldados, un cuerpo, banda, tropa, clase”.

28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

La historia avanza hacia la consumación. La creación espiritual será completada.

Juan 17:9,

9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

Dios no improvisa. Todo forma parte de su plan eterno. La creación espiritual avanza hacia su culminación gloriosa.

Atanasio concluye: “Dios reina sin esfuerzo y salva sin fracaso.”

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